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miércoles, 24 de mayo de 2017

Solitaria multitud

Caminando entre extraños,
hombro con hombro,
juntos, pegados.
El agobio invade mi cuerpo
me pide salir de allí,
pero la gente se junta más,
siento el aliento de un extraño
en mi nuca, quiero salir de aquí.
Alguien me saluda,
lo miro,
pero no lo conozco de nada,
dice ser mi padre.
Abro los ojos,
miro atónito
pero no lo reconozco.
La ansiedad me puede,
miro para un lado
y para otro,
pero no hay salida,
solamente gente.
Todos me conocen,
todos me saludan
pero yo no conozco
a nadie.
La gente se agolpa más
junto a mí
pero yo quiero salir
yo quiero huir,
me siento solo
entre la multitud.

RJHR

lunes, 27 de marzo de 2017

Apartada del mundo


Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer pero su sorpresa fue mayúscula al ver que no había sol, ni siquiera noche; solamente la incertidumbre de la nada, el miedo de la desaparición y de la extinción. El grito sordo muchas veces oído pero que nunca fue escuchado, el hombre será el ingenio pero también su ego será su autodestrucción. Ella ante la dantesca escena cerró la escotilla y cogió el libro que ya mil veces había leído y dijo: "mientras no me faltes tú, no me hará falta nada más".

Relato para el concurso semanal "X edición relatos en cadena"
(Imagen pixabay)

Soneto contra la violencia


Tendido en suelos cubiertos de estiércol
huelo el mundo con un olor extraño,
miro, remiro y observo el telediario,
y lo veo en un triste gris marengo.

Sangre y muerte; que siempre hacen tragar
en un embudo de boquilla grande,
y cuando crees que tu lagrimal
va a estallar, una imagen y a confiar.

Humanidad repleta de violencia
gratuita; con críticas de mentira
y esperando la próxima remesa.

Caminos sin rumbo; si no asumimos
que la violencia solo deja un mar
de lágrimas y un perpetuo amargor.

RJHR (Imagen Pixabay)

martes, 7 de marzo de 2017

El optimismo de la vida

¿Por qué la tierra se enfadó con nosotros?, ¿por qué perdimos todo?, si nosotros solo queremos sobrevivir; se preguntaba una y otra vez entre lágrimas su padre.
El niño veía la mirada entristecida de su padre y no sabía darle explicación a sus preguntas. Él solo sabía que aquel terremoto cambió sus vidas, les hizo apreciar cada rayo de luz del sol y cada nueva mañana que les brindaba la vida. Se acercó a su padre y le dijo, al menos nos tenemos los unos a los otros. El padre le miró con una sonrisa y le dijo, tienes razón.

Microrrelato seleccionado en la antología I Concurso de microrrelatos solidarios " Microrrelatos por Nepal".
(Imagen pixabay)

Telones que se cierran


¿Sientes?, dilo.
Ves el camino
que se abre ante ti.
¿Hueles?, dilo.
Olfateas la hierba fresca,
la cortaron tras tu marcha.
¿Palpas?, dilo.
La arena se posa en tu piel
cuando pasas tu mano por la playa,
está mojada,
es la vida;
la ama y la abraza
la marea tras su paso,
todos los días,
diferentes aguas
pero el mismo mar.
Dime, ¿qué viste en la vida?,
¿qué sintió tu corazón
cada segundo que latió?.
¿Sentiste el dolor en la mandíbula
por risas de verdad?.
¿Viviste?, dímelo.
Dime que la felicidad
fue buena contigo
y por fin podré
decirte adiós.

(imagen Pixabay)

sábado, 11 de febrero de 2017

Despedida de un poeta


Quemé mis poemas,
quemé mis palabras
e incineré mis letras.
Lloré por los sonetos
que dejé en el desván de mi memoria,
lloré por los versos que dejé en la cuneta.
Hice las maletas y dejé de lado
todo rastro de poesía,
todo rastro de libertad poética.
Acallé a mi alma y a mi corazón
renuncié a toda sinalefa mal compuesta,
decidí marcharme y no mirar atrás.
Caminé y caminé
y oí pero no escuché;
me gritaron, me suplicaron
las voces de mi cabeza,
las letras que dominan mi imaginación,
pero las rechazaba, las rehuía.
La cabeza me dolía,
el corazón me palpitaba de manera
angustiosa, de manera azarosa,
me pedía que vomitara las letras,
que liberara mis ideas,
pero me tapé la boca,
me tapé las orejas
y con el leve movimiento de los párpados
le dije a la poesía adiós.

(imagen Pixabay)

viernes, 3 de febrero de 2017

Vidas vividas sin vivirlas


Opresión y decadencia,
sociedades decrépitas;
políticas de demencia
y opulencia,
de falsedades y puñales,
de tarjetas y desfalcos.
Lascivia y libertinaje,
prostitución de almas
sin llanto,
de lágrimas sin decoro;
sexualidad y deseos
sin respeto, sin permiso.
Vestidos y trajes
de alta gama,
de pasarelas de alto copete
y farándula retrógrada;
aplausos y besos,
a creadores
que mandan sus
diseños a fábricas
de sueños rotos
e inocencias perdidas.
Sociedades con prisa
que no llegan a ninguna parte
pero que lo abarcan todo,
lo desean todo
pero no disfrutan nada.
Relojes que se miran sin cesar,
para no perderse nada de la vida
pero sin darse cuenta
de que se lo pierden todo.
Vidas repletas de cosas,
vidas vacías,
vidas vividas
sin vivirlas.
(imagen Pixabay)