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domingo, 17 de octubre de 2021

sábado, 31 de julio de 2021

Aforismo

Quien vive sólo de expectativas vive como el que intenta retener un puñado de arena entre las manos.
RJHR

sábado, 23 de enero de 2021

Locura


Como un loco martilleas el teclado,
como queriendo tocar con tus palabras
una melodía de jazz.
Sintiendo por tus venas 
la imperturbable libertad.
Sigues en tu cabeza los compases,
presionas cada tecla 
con cada latido de tu corazón.
Tú eres la canción, 
tú eres el jazz; 
tú eres las letras 
que forman palabras 
y se convierten en emociones;
confusas, amontonadas,
pero con libertad,
con son
y pasión.
Te mira martillear el teclado Kerouac,
mientras le sirve otro bourbon Thomas Dylan,
mientras te anima Charlier Parker,
mientras pierde la conciencia Bukowski,
mientras medita Ginsberg,
mientras se atormenta John Kennedy Toole
porque no se reconoce su genialidad.
Martilleas el teclado
sin saber a dónde vas,
sin saber que quieres expresar.
(Imagen Pixabay)

viernes, 31 de julio de 2020

La vida pasa

Dolor, llanto, incomprensión
nada entiendo y camino
pues no hay vuelta atrás,
el viaje de la vida 
no permite echar la vista atrás;
desandar lo andado,
remendar lo pasado
y te hace decidir,
te hace decir 
y tú no comprendes nada.
Dolor y llanto,
losas sobre la espalda;
tortuoso camino 
este que es la vida.
Los hijos crecen 
y siempre piensas que podrás 
disfrutarlos, 
acurrucarlos entre tus brazos.
El llanto brota, la lágrima recorre el rostro
y se despide y tú no comprendes nada;
no entiendes nada.
Y deseas haber vivido
cuando la vida pasa,
pero tú no comprendes nada
Y tus hijos crecen
y tú envejeces
y sientes que el dolor
no desaparece y la vida pasa
y la risa, el llanto permanecen.
Y el camino continúa,
con sus baches y sus piedras 
pero continúa, sin freno;
y tú no comprendes nada,
tú no entiendes nada
por que la vida pasa.
(Imagen pixabay, autor Klimkin)

jueves, 7 de mayo de 2020

Reflexiones con una taza de café

El amanecer sorprende al gallo, que adormecido aclara el cantar que despierta al hombre cansado.
El agua cae sin pausa, sin descanso y las manos la buscan, la acompañan con una pastilla de jabón como las que fabricaban sus abuelas, como las que había visto desde su niñez; y siente la espuma en sus dedos y su cuerpo inmaculado.
Mientras tanto la cocina se va aromatizando con el dulce aroma del café, en una cafetera italiana. Escucha el borboteo del agua hirviendo que ya no es agua sino que se ha enamorado del café; y el día comienza y el espíritu sonríe.
La calle le llama y el paseo comienza, verdor antes sus ojos, olor a libertad. La dehesa extremeña le llena la vista, le llena el corazón. El camino se hace más agradable con el mugir de las vacas que retozan en paz en el campo. Los guarros (cerdos) descansan tumbados al sol, sabiendo que durante su corta vida las bellotas serán todas suyas. 
Y los caminos se suceden y el paso se detiene, la vida hay que observarla con detenimiento pues solo se mira muy pocas veces. Por lo que se sienta en un cancho,
que ha conocido miles de vidas, que ha sentido el llanto y la risa.
Y respira muy hondo, como si ese fuera el último aire que fuera a inhalar y prosigue el camino sin prisa, sin ansiedad pues ya ha conocido la paz y se tumba en la dehesa, en un manto verde rodeado de pan y quesito; como si de una corona gigante se tratará. 
Mira al cielo y cierra los ojos, no sabe cómo es el cielo ni siquiera si existe pero nada le turba, nada le preocupa solo observa la vida pasar.

miércoles, 6 de mayo de 2020

La extraña sentencia

El abogado defensor creó tal telaraña de pruebas e informes que el juez, abrumado por la retórica y documentos, dictó sentencia. El policía era el culpable, y debía pagar una indemnización al ladrón por crearle ansiedad con la sirena mientras él hurtaba sin compasión. El policía atónito se puso él mismo las esposas.
#storycube 


viernes, 24 de abril de 2020

El primer, primer paseo

Asomado a la ventana veo a los niños salir a jugar. Todos muy separados, mirándose con recelo como si hubieran sido enemigos de guerra. Y andan mirando de reojo a sus madres, viendo que su mirada sea de aprobación. Prueban a empezar a trotar como si fuera la primera vez, como si lo que pisaran fuera fuego, y pasan los segundos y los minutos y se dan cuenta que es el mismo suelo que han pisado mil veces. Se vuelven a mirar los niños y ya no se ven como al principio ahora se ven como fueron siempre, niños; algunos amigos, otros conocidos pero todos sienten algo, todavía sienten algo de miedo.
Y los miro desde la ventana, pensando que en algún momento todo volverá a la normalidad, cuando las risas sustituyan a los miedos.
(Imagen pixabay) RJHR